#title ¡No te conviertas en un asesino! #author Alexander Berkman #date 1916 #source Recuperado en septiembre de 2026 desde [[https://theanarchistlibrary.org/library/alexander-berkman-don-t-become-a-murderer][The Anarchist Library]] #lang es #pubdate 2026-09-19T14:50:01 #topics Ejército, Antimilitarismo, #notes Título original: *Don’t Become a Murderer!* Editorial de «The Blast», vol. 1, n.º 7, San Francisco, sábado, 26 de febrero de 1916, editado y publicado por Alexander Berkman. Traducido y editado en septiembre de 2026 por [[https://opencollective.com/la-conquista-del-panda][La Conquista del Panda]] bajo licencia [[https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.ca][CC BY-NC-SA 4.0]] ¡JOVEN! Tú, a quien el Gobierno está intentando atraer al ejército y a la marina, ¡ten cuidado! Piénsalo bien antes de dar ese paso. Reflexiona sobre lo que estás a punto de hacer y el propósito al que vas a servir. Pregúntate cuál es el sentido del servicio militar y de la guerra. ¿Quieres prepararte para asesinar? ¿Quieres que te entrenen para la matanza en masa y, cuando te lo ordenen, matar a tus semejantes, hombres como tú, a quienes ni siquiera has visto y que nunca te han hecho ningún daño? Piénsalo, y si hay una chispa de hombría en tu corazón, te invadirá el horror y el asco ante la mera idea del servicio militar. Quizá seas uno de los desempleados, sin dinero ni amigos. Pero es cien veces mejor sufrir la necesidad y el hambre que ponerte el uniforme que simboliza la obediencia cobarde y el asesinato de tus hermanos. Ten en cuenta que es precisamente este poder militar al que se te pide que te unas el que mantiene las condiciones que te mantienen a ti y a miles de personas más en la inanición y la miseria. Si te pones el uniforme, contribuyes a fortalecer y perpetuar este poder y te conviertes en la herramienta ciega de la clase que roba y mata bajo el pretexto del patriotismo. A ellos les sale muy rentable. Incluso inculcan a los niños de primaria el espíritu del chovinismo fanfarrón y el odio asesino, porque el patriotismo aumenta los beneficios y incrementa los dividendos. ¿Quieres ayudarles? No es digno de un hombre que piensa ser una herramienta ciega y obediente. Pero aún menos digno es entrenarse para ese fin y someterse a humillaciones y tratos inhumanos con el fin de aprender a matar y asesinar. ¡Joven! Eres un hombre pobre, un hijo de los pobres. Es un espectáculo terrible y vergonzoso que, en todos los países, los hijos de los trabajadores constituyan el ejército cuyo propósito es perpetuar la esclavitud del trabajo. ¿Puedes quejarte de la opresión y la explotación si te prestas a sostener el sistema de robo económico, si tomas las armas para defenderlo? Mientras haya suficientes jóvenes que se dejen llevar al matadero como un rebaño de ovejas y que estén dispuestos a participar en expediciones de robo y asesinato (pues eso es lo que realmente es la guerra), las clases poseedoras seguirán robando y asesinando, masacrando a gran escala y exterminando países enteros. Vosotros, los hijos del pueblo, vosotros, jóvenes trabajadores de este país, solo vosotros podéis poner fin a estas cosas terribles y a sus espantosas consecuencias, negándoos a alistaros en el ejército y la marina, negándoos a que os utilicen como verdugos, cazadores de hombres y perros guardianes. Ya los «grandes» generales y otros patriotas bien pagados hablan de reclutamiento obligatorio. Quieren introducir el servicio militar obligatorio en este país, tal y como han hecho las tiranías de Europa. Es hora de demostrarles que el pueblo ve más allá de sus infames maquinaciones. Que la generación joven se mantenga alejada de las oficinas de reclutamiento y se niegue a ser utilizada como carne de cañón. La misión del soldado no difiere de la del asesino a sueldo que mata a un hombre por encargo, salvo que el soldado recibe una paga menor por sus servicios, aunque debe estar preparado no solo para un asesinato, sino para una matanza a gran escala. En una amarga ironía de su situación, se le ordena incluso cantar las alabanzas del Señor, que se supone que es la personificación del amor y la justicia, y de quien se dice que mandó: «No matarás». El uniforme militar, que parece tan alegre, no encierra más que sometimiento y humillación para el soldado raso, y solo una existencia muy precaria. A él le tocan meras migajas cuando se reparten la gloria y los beneficios del sangriento juego de la guerra. Porque toda la gloria es para los generales, los diplomáticos y los estadistas, y los dólares se los embolsan los proveedores de provisiones estafadores, los fabricantes de cañones y de armas, los constructores navales y los magnates de los consorcios siderúrgicos. Joven, ¿no entiendes por qué toda esta gente, con sus capataces a sueldo y sus periodistas a sueldo, es tan patriota? Están en todo momento dispuestos a sacrificar las vidas de los pobres diablos por «el honor de la patria». Para ellos eso significa beneficio, y por ello envían alegremente al matadero a miles de personas que han sido lo bastante descuidadas como para caer en la red tendida por los agentes del infierno, ataviados con sus galas. ¡Cuídate de sus trampas! Será demasiado tarde para arrepentirse cuando ya te hayan atrapado. Según las estadísticas, alrededor del cinco por ciento de los hombres desertan del Ejército de los Estados Unidos. Es una prueba contundente de que las bonitas promesas de una vida alegre y feliz en el servicio militar no son más que una mentira y una trampa. No te dejes engañar, joven. Tu verdadero interés reside en el gran colectivo de los trabajadores, en el esfuerzo solidario con los productores para hacerse con la tierra y los medios de producción para el uso y beneficio de todos. ¡Abajo la matanza de la humanidad! ¡Viva la humanidad!